El proyecto consiste en trazar con cinta adhesiva sobre el suelo, el contorno y dibujo de un campo de futbol, adaptado a las dimensiones del puente, de modo que las porterías se sitúan en los accesos opuestos de este.
Tanto de entrada como de salida del puente, se situarán unos marcadores deportivos que mostrarán el cómputo de las personas y vehículos que transiten por el puente. Los marcadores permiten reconocer los resultados de dicho cómputo a una distancia aproximada de 100 metros y registrarán la información emitida por un emisor-receptor laser situado a la entrada y salida del puente , dicho emisor-receptor enviará una señal a una placa programable , que se encargara de gestionar el número mostrado por el marcador.
El cómputo de paso por el puente, evocará los tantos marcados desde cada uno de los márgenes del río, en la orilla contraria.
Al igual que en cualquier conflicto, el número será ventajoso en un sentido y no en otro. Pero el objeto de las placas programables es forzar la aleatoriedad del cómputo,( estás manejan el software que propone una lectura aleatoria de datos, sumando o restando puntos de un modo ”caprichoso e injusto”) , llegando este a carecer de sentido y proponiendo el juego por encima de la competición, así un campo de discordia se convertirá en lo contrario, dando lugar a un flujo natural entre dos facciones libres de fronteras.